El impulso reprimido de un beso; ese beso que es mejor omitir, reprimir, apagar.
Ese beso que puede ser la sentencia del olvido, ese beso que podría ser también el comienzo de algo divino.
Pero para qué arriesgarse, si así, estando separados somos uno. Si así, en la distancia, podemos serle infiel a ese sentimiento que nos une.
No quiero más de ti que tu compañía, tan lejana y extensa como sea posible; pues será la única que sobreviva al inmenso mundo de traiciones.