jueves, 13 de diciembre de 2012

Anoche dormí llorando.


Anoche volví a dormir después de llorar; la tristeza, el dolor y el coraje se transformaron en lágrimas y pude saber, al fin, qué camino debo elegir: el más apartado de ti.
Hoy me encuentro aquí, de nuevo, recordando lo que fue: la entrega total, el buscar el bien ajeno, la intensidad de un sentimiento, la pureza de un amor sincero. Todo eso que un buen día se esfumó, todo eso que un día una mala decisión fundió…
Aún no puedo desearte la felicidad que mereces pues los sentimientos continúan frescos, tal como una pintura que no debe ser manipulada para no perder así su estado original. Por el momento, sólo me causa alegría que ya hayas podido encontrar a la persona indicada, a tu persona indicada.
Y a pesar de no ser yo quien te llena de alegrías los días, no me arrepiento de no usurpar su lugar, viceversa, agradezco a la vida que haya regresado a ti … Pues nuestro incierto futuro estaba destinado al fracaso.
No es sencillo aceptar la sentencia, sin embargo, sólo el tiempo podrá sanar las heridas; estas heridas que carcomen el alma y corazón que lo envician, que lo aíslan de toda sanación. En lo más profundo de mi ser sé, que al final de este cruel acertijo, la recompensa será grata, lo sé y mientras espero veré pasar ante mis ojos tu felicidad.