miércoles, 7 de noviembre de 2012

A tiempo.


Afortunadamente no pasó a mayores ¡oh cuánta desdicha pudo haber sufrido en manos de tan crueles corazones!
Pero una cosa os digo: aquel que mienta y engañe, deberá dejar que su karma le cargue… y aquel que difame, ni el cielo lo aguarde.
Y ese que secunde actos tan crueles, que no duerma en sus laureles…